CARTAS AL PSICOANALISTA

Usted me invita, más bien me empuja aprender, a mirar fuera de mi (Teoría de Copérnico: El gran avance en el conocimiento (histórico): el Sol se encontraba en el centro del Universo y la Tierra, que giraba una vez al día sobre su eje, completaba cada año una vuelta alrededor de él. Aunque entendí que las cosas no son lo que parecen (usando los sentidos), pues si observo el sol pensaría que es éste el que gira alrededor de la tierra y no al revés.

 

Le quiero hablar de mi experiencia con el zen. Es difícil de explicar, creo que es porque no se basa en algo de tipo intelectual (aunque también por mi dificultad con la palabra, con la comunicación) más bien se hace, se crea con el cuerpo y se experimenta directamente.

 

En 2005 empecé a ir a un dojo [en japonés significa lugar donde darse muerte, pero no se mata a nadie, al contrario uno suicida a su ego, (sentido del humor japonés)].

En este espacio que es al tiempo la casa del Maestro, se siguen unas normas precisas que se comunican el día de la introducción. Son muy sencillas, tales como entrar al dojo con el pie izquierdo y salir de él con el derecho; si se camina y hay que girar se hace siempre a la derecha, etc. También durante la introducción se explica la postura de zazen y la actitud que hay que tener durante la sesión. Esta siempre está dirigida por el maestro o un responsable de la Sangha (grupo de discípulos alrededor   de un maestro) y se hace en común, no vale hacerlo en casa.

Zazen quiere decir concentración en la posición sentada. Es como una meditación, pero no se hace sobre algo en concreto. Se observa, se sigue la respiración y la postura del cuerpo, tratando de no moverse conscientemente. Los pensamientos se dejan pasar «como las nubes en el cielo», sin agarrarse a ellos pero tampoco se niegan, se dejan fluir. Al poco o mucho tiempo de practicar estas cosas se hacen de forma automática, inconscientemente. Se llega según palabras de los maestros a pensar sin pensar, a pensar con el cuerpo. Se despierta el cerebro profundo, se trabaja un no se: punto cero. El más difícil todavía es que todo esto se tiene que hacer «Moshutoku», que quiere decir sin meta, sin espíritu de provecho, sin buscar nada.

Todo es ordinario, nada de especial, solo sentarse, pero suceden cosas que parecen sorprendentes y extraordinarias (por desconocidas) aunque son naturales, la acción se realiza pero parece que no gobierna uno mismo, que lo hace «otro».

 

También hay una enseñanza a través del trabajo (samu), que consiste en concentrarse en las acciones cotidianas y la respiración, cocinar, fregar, limpiar… .

 

El zazen que es la flor del zen, viene y se transmite de maestro a discípulo desde hace 2500 años, cuando el buda histórico, Shakyamuni Buda, alcanzó el despertar (Satori, iluminación) y decidió transmitir su enseñanza. Aunque aún mucho antes se practicaba este tipo de meditación.

 

Zazen fue transmitido de India a China, después a Japón y ha llegado a nuestros días y en concreto a Occidente en los años ‘60.

Hace tanto tiempo en otras culturas ya se trabajaba, se conocía la «psique». En Oriente se dice que los sentidos son 6 y no 5 como nos enseñan de pequeñitos, el sexto es la mente, el pensamiento.

 

Dentro del budismo hay muchas ramas y escuelas, la de mi maestro es Soto Zen, y su maestro fue Deshimaru, que trajo el zen de Japón a Occidente, desde Buda es el 86º patriarca, si no conté mal, (todos los maestros están certificados como prueba de autenticidad).

 

Es una ciencia antigua (no anticuada) basada en la experimentación y en la observación, se actualiza a cada momento y en cada lugar. No hay superstición, ni una creencia en un ser superior, se dice que dios o buda está dentro de nosotros mismos y que ésta es una faceta, una cualidad del ser humano.

 

Para mi esta experiencia ha sido muy importante, empecé a practicar por una de mis crisis y fue como descubrir un mundo nuevo. Me empecé a centrar, a trabajar mejor, a tratar mejor a los demás, a tener en cuenta todo, a olvidar prejuicios, a conocerme, a aprender, a comportarme; como una nueva educación, re-educación. Encontré nuevas palabras: espíritu, energía, fe. (por mi educación cristiana tenía mucho prejuicio con ellas).

Y algo inconsciente me llevaba a practicar cada vez más fuerte y más Comprometido.

Pero pasa algo con zazen y es que el «karma» como se dice en el budismo (ley de causas y efectos) se acelera y como dicen también se puede llegar a ver y de esta manera liberarse de él.

Es así que uno empieza a ver delante de si toda su mierda, y ahí comienza a modificar.

 

En febrero de este año abandoné a mi maestro, dejé de practicar. Justo después de entregarle una carta en la que decía comprometerme aún más, quería ordenarme «bodhisatwa», que es una persona «que se queda en el mundo del sufrimiento y los deseos para ayudar a los demás», o sea que hace vida normal.

También hay una segunda ordenación que es la de monje. (ser mujer, homosexual, estar casado, tener hijos, ser poco listo, etc no es impedimento).

Si de verdad he vivido en esta vida tengo que decir que fue cuando me psicoanalizaba hace 15-16 años y cuando practicaba zazen. Uno se siente UNO con el TODO, y ciertamente se es feliz.

 

Tengo la teoría de que zazen me ha enviado directamente a resolver mis problemas, a estar bien para poder practicar, pues hay que estar bien para poder sentarse.

 

Creo que es importante que le hable de esto, porque «sí ha pasado algo» en estos años.

Se dice que todos llevamos un buda dentro de nosotros, que solo hay que descubrirlo. Yo quiero descubrirlo para darlo, para emplear mi vida en esto. Pero no puedo descuidar ningún aspecto de mi vida, pareja, hijos, trabajo, dinero, sexo… parecen directrices pero nadie me las ha dado, uno se acaba encontrando con lo que no está equilibrado.

 

Como en psicoanálisis en el zen también hay una transacción económica, aunque  es casi simbólica (4,5 euros/sesión).

 

Tras la sesión de ayer venía agobiado, con fantasías de opulencia, y miles de cosas brillantes alrededor mío, o llegar a formar parte de una élite, luego llegué a mi casa medio desvencijada, llena de cosas mediocres y la comparo con su consulta, donde se ve todo bien alimentado, bien atendido, con su dinero.

 

El ciclo: Curarme = trabajo = dinero; también dinero para el psicoanalista (¿¡mucho!?).

Pienso en el mucho y en el poco, aunque tal vez haya que pensar en lo «justo», la justa medida de las cosas.

¿Esto habría que resolver?

 

Quizá aceptar que soy tacaño, que no quiero tener para no tener que dar, que no se dar. Que lo material es tan necesario como lo espiritual, que la importancia está en que esté equilibrado.

 

PD.: Tras la segunda sesión me preguntaba por qué es usted psicoanalista, por qué dedica su vida a ayudar a los demás. Y bien desde su posición, en su despacho, rodeada de cosas guays, que no se ve que se vista en H&M, ejerce su «compasión» (como se dice en el budismo zen), y no hay ahí ninguna contradicción, no se descalza como mi maestro (también es mujer) pero es a mi entender un verdadero «bodhisatwa».

 

 

Su paciente.

2009

¿Quién es un bodhisattva?

Para muchos fieles budistas, el último objetivo de la práctica es alcanzar la total iluminación o budeidad. Para lograr este alto fin, nos esforzamos en cultivar la sabiduría y acumular méritos, y por medio de la práctica somos capaces de beneficiar tanto a otros como a nosotros mismos. Esta práctica es precisamente la tarea del que recorre el camino del bodhisattva tal como está expuesta en las series de preceptos puros (a los que nos obligamos en la ceremonia de trasmisión): almacenar méritos y comprender la sabiduría para beneficio de todos los seres conscientes. Por medio del diligente cultivo de la sabiduría y los méritos, un seguidor del bodhissatva alcanzará la budeidad. En otras palabras, caminar por la senda del bodhisattva es la causa de la budeidad; la budeidad es el resultado de haber llevado a cabo la práctica del bodhisattva. 

"Para convertirse en Buda hay un camino muy simple: no hacer el mal de ninguna forma, sin el corazón apegado a vida y muerte, prodiga la compasión [el afecto, la piedad] hacia todos los vivientes, honra lo que está en alto, se compasivo con lo que esta bajo, no tengas el corazón que odia, no tengas el corazón que anhela, no tengas pensamientos en el corazón, no estés inquieto, esto es lo que llamamos Buda. No buscar otra cosa".

Continuamos en la próxima?


PSICOANÁLISIS: SIGMUND FREUD-MARIE LANGER



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